Domingo 22 de febrero
Nosotros amamos porque él nos amó primero (v. 19 rva- 2015).
| La escritura de hoy: 1 Juan 4:16-21 | Patricia Raybon escribe: |
Woody Cooper estaba entre la multitud ruidosa el día que Dorothy Counts, una niña negra, se inscribió en una escuela secundaria de solo estudiantes blancos. Algunos gritaban insultos raciales y le arrojaban basura, pero Woody guardó silencio, incluso cuando una mujer exclamó: «¡Chicas, escúpanla!». Tiempo después, se preguntó: ¿Por qué no dije algo? Solo era otra estudiante que iba a la escuela. Por décadas, la culpa lo persiguió, especialmente después de verse en una foto de noticias de aquel día. Finalmente, cuarenta y nueve años después, buscó a Dorothy para disculparse.
Woody aprendió que mostrar amor y apoyo a otro ser humano no se trata solo de valentía, sino de actuar como Jesús. El apóstol Juan enseñó esta lección a iglesias acosadas por falsas enseñanzas sobre Cristo y su amor.
Escribió: «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso» (1 Juan 4:19-20). Y agregó: «El que ama a Dios, ame también a su hermano» (v. 21).
Woody y Dorothy reflejaron ese amor al convertirse en íntimos amigos. Juntos, hablaron en iglesias y escuelas. La noche antes de que él muriera, ella fue a verlo, y después dijo: «Lo amé, y sé que él me amaba». Así es Jesús, y nosotros podemos ser iguales con el amor transformador de Dios.
Reflexiona y ora
¿Cuándo fallaste en amar como Cristo? ¿Cómo puedes mostrar mejor su amor?
Jesús, guíame a amar como tú.
Lunes 23 de febrero
… en medio de ustedes está uno a quien ustedes no conocen. […] de quien yo no soy digno de desatar la correa del calzado (vv. 26-27).
| La escritura de hoy: Juan 1:19-28 | Lisa M. Samra escribe: |
Mi amigo Butch Briggs ha sido el querido entrenador de los equipos de natación de una escuela secundaria local durante cincuenta y un años. Por curiosidad, le pregunté cuántos campeonatos estatales había ganado en ese tiempo. Con su característico tono amable, bromeó: «No he ganado ni un solo campeonato porque nunca nadé en ninguna carrera». Entonces, le pregunté: «¿Cuántos campeonatos han ganado tus nadadores?». Feliz, respondió: «Treinta y nueve».
Butch me enseñó una valiosa lección. Un entrenador juega un papel importante, pero él no quería atribuirse el mérito por los logros de sus nadadores.
Su humildad me recuerda cómo Juan el Bautista consideraba su papel. Tenía la tarea de señalar a Jesús como el Mesías, el que cumplía la promesa de Dios de enviar un salvador. Pero Juan atrajo tanta atención que los líderes religiosos quisieron averiguar exactamente quién era. Las Escrituras registran su confesión: «Yo no soy el Cristo» (Juan 1:20). Incluso cuando insistieron, dejó claro que su papel era anunciar la llegada de Jesús (vv. 21-23), que era a quien esperaban (v. 27).
No atribuirse más mérito del que corresponde es una forma de mantener una perspectiva adecuada sobre nuestros logros, mientras reconocemos a otros por los roles y tareas que se les han asignado.
Reflexiona y ora
¿Dónde luchas para mostrar humildad? ¿Cómo puede el Espíritu darte poder para actuar humildemente?
Jesús, ayúdame a seguir tu ejemplo de humildad.
Martes 24 de febrero
… como escondimos de él el rostro, lo menospreciamos y no lo estimamos. (v. 3)
| La escritura de hoy: Isaías 53:1-6 | Tim Gustafson escribe: |
Casi todos evitaban a George Chase. Vivía en una pequeña cabaña en el bosque, donde el río Pawcatuck, de Nueva Inglaterra, desemboca en la bahía Little Narragansett. Por el olor, los lugareños se daban cuenta de que George no tenía una bañera.
Un día, un huracán hizo que el mar arrasara la playa y sus atractivas casas. Los sobrevivientes empezaron a buscar refugio lejos de la bahía. Once de ellos, empapados y temblando, se refugiaron en la cabaña de George. Él les dio todo lo que tenía: agua, leche, té y abrigo. Después de aquel huracán, los habitantes del pueblo tuvieron una opinión muy diferente sobre Chase.
Es lamentable cuando juzgamos superficialmente a otros, pero forma parte de nuestra naturaleza. Hacemos lo mismo con Jesús. Tal vez lo imaginamos como en las antiguas pinturas: sereno y hermoso. Pero Isaías dijo del Mesías: «no hay parecer en él, ni hermosura […] para que le deseemos. […] escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos» (Isaías 53:2-3). Aun así, este hombre nos dio todo lo que tenía: «llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores» (v. 4). Ofreció su vida por la nuestra.
Es trágico no reconocer la humanidad de nuestros semejantes, ¡pero es aún más trágico no reconocer la divinidad de Aquel que fue despreciado!
Reflexiona y ora
¿Cómo podrías pasar por alto las apariencias externas para ver la humanidad de otros? Cuando piensas en Jesús, ¿cómo lo imaginas?
Jesús, que vea a los demás como creados a tu imagen.
Miércoles 25 de febrero
No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano. (v. 7)
| La escritura de hoy: Éxodo 20:1-4, 7-8, 12-17 | Mike Wittmer escribe: |
La antigua fotografía de la Segunda Guerra Mundial, tomada fuera de la sede nazi de un pueblo, representa una advertencia para todos. En ella, una mujer bien vestida cruza la calle, un hombre de traje camina por la acera, mientras otro está detenido leyendo una cartelera en la esquina del edificio. Todos parecen ajenos a la enorme bandera que cuelga arriba de la puerta del frente, donde dice: «Al resistir a los judíos, lucho por la obra del Señor».
Este tipo de traición es lo que Dios tenía en mente cuando ordenó: «No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano; porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano» (Éxodo 20:7). Este mandamiento no solo abarca el mal uso de su nombre en insultos o cuando lo gritamos al golpearnos un dedo del pie o de la mano, sino también la perversión de usar su nombre para ocultar el mal.
No debemos suponer que estamos haciendo la obra de Dios simplemente porque otros lo digan. Debemos evaluar en oración que nuestras acciones sean acordes a lo que Él revela en la Biblia. ¿Cómo sabemos que le servimos? El Salmo 119:9 dice: «¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra». El Dios que nos manda «[crecer] en la obra del Señor siempre» nos ha dicho en su santo libro qué es esa obra (1 Corintios 15:58). Escuchémoslo.
Reflexiona y ora
¿Qué obra has hecho en el nombre de Dios? ¿Cómo sabes que es lo que Dios quería?
Padre, que respete tu nombre siempre.
Jueves 26 de febrero
Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente… (v. 16).
| La escritura de hoy: Génesis 9:12-16 | Leslie Koh escribe: |
Owen estaba de vacaciones en el extranjero cuando recibió un inquietante mensaje de un colega: «El jefe está buscando reemplazarte». Profundamente afectado, una mañana oró al amanecer y le preguntó a Dios: «¿Dónde estás?». Luego, se acercó a la ventana para abrir las cortinas… allí vio un enorme y hermoso arcoíris suspendido sobre el lago. De inmediato, lo envolvió un cálido consuelo. «Fue como si Dios simplemente me dijera: “Tranquilo, aquí estoy”», recordó más tarde.
En Génesis 9, Dios prometió no volver a destruir la tierra con un diluvio: «Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente» (v. 16). Este pacto era eterno e incondicional. Dependía completamente de la protección y la provisión de Dios, no del desempeño de la humanidad. Y fue solo la primera de muchas promesas que Dios le haría a su pueblo. Jesús también dijo: «yo estoy con vosotros todos los días» (Mateo 28:20).
Dios no promete que no sufriremos, pero sí nos garantiza su consuelo constante y su presencia. Tal vez no recibamos «respuestas con el arcoíris», pero Él nos ha asegurado que, pase lo que pase en la vida, siempre está con nosotros y podemos apoyarnos en su fortaleza, paz y presencia.
Reflexiona y ora
En tiempo de dificultades y preocupaciones,¿qué puedes hacer para recordar que Dios está presente?¿Qué promesas de Él te consuelan?
Padre, gracias por estar conmigo siempre. Ayúdame a recordar tu promesa.
Viernes 27 de febrero
Volviéndose luego, [Eliseo] se paseó por la casa a una y otra parte… (v. 35).
| La escritura de hoy: 2 Reyes 4:31-35 | Elisa Morgan escribe: |
Estaba bloqueada. Había escrito la mitad de un artículo cuando se me agotó la mente. «Dios, ¿qué debo hacer?», oré. Entonces, recordé una investigación que afirma que nuestra creatividad aumenta cerca de un 60 % cuando caminamos, así que fui al sendero detrás de mi casa y seguí hablando con Dios. Treinta minutos después, estaba renovada. Regresé al teclado y terminé el escrito.
En 2 Reyes 4:18-35, leemos que Eliseo y su siervo Giezi respondieron al clamor de ayuda de una mujer sunamita por su hijo muerto (vv. 20-35). Siguiendo las instrucciones de Eliseo (v. 29), Giezi colocó su báculo sobre el niño (v. 31). Oraron, y luego Eliseo se acostó sobre el niño. Finalmente, «se paseó por la casa a una y otra parte, y después […] se tendió sobre él nuevamente, y el niño […] abrió sus ojos» (v. 35).
Las Escrituras no nos dicen por qué Eliseo «paseó por la casa» ni qué pensaba. Lo que sí sabemos es que, cuando sus oraciones no tuvieron respuesta de inmediato, no se rindió. Es fácil imaginarlo hablando con Dios en esa situación desesperada.
¿Qué haces cuando quedas bloqueado y no sabes qué hacer? Tal vez sea momento de dar un «paseo de oración». Ya sea que salgamos a un sendero o caminemos de un lado a otro en casa, hablar con Dios nos da respuestas para abordar nuestras circunstancias.
Reflexiona y ora
¿Dónde estás bloqueado? ¿Cómo podrías comunicarte con Dios en esa situación para que te dirija?
Dios, ayúdame a pasear contigo.
Sábado 28 de febrero
… descubrieron el techo de donde estaba [Jesús], y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico (v. 4).
| La escritura de hoy: Marcos 2:1-5 | Katara Patton escribe: |
Durante una conferencia, una mujer notó que su amiga —la presentadora del día— no se veía bien. Se acercó a ella, y esta respondió: «Voy a terminar esta presentación. Si no me siento mejor, iré al médico». La mujer no se olvidó de la promesa. Aunque tuvo que irse antes, le pidió a otra amiga que viera cómo seguía.
Por la mañana, alguien llamó a la puerta del hotel de la presentadora. La segunda amiga había ido para llevarla al hospital. No había otra salida, y felizmente le proporcionaron a tiempo tratamientos que le salvaron la vida. Sin duda, la perseverancia de sus amigas ayudó a que no muriera.
Los amigos perseverantes son una bendición, como lo fueron los hombres en Marcos 2. Al parecer, habían oído sobre el poder sanador de Jesús y que Él había llegado a su pueblo (v. 1). La multitud lo rodeaba, y «ya no cabían» en la casa como para llevar a su amigo paralítico hasta Él (v. 2). Sin embargo, no permitieron que eso impidiera que su amigo recibiera la ayuda que necesitaba: «haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico» (v. 4), para que Cristo lo sanara (vv. 11-12).
Llevemos las necesidades de los demás a Jesús mediante la oración perseverante. Y mientras Él provee lo que necesitamos, esforcémonos por amarlos y ayudarlos.
Reflexiona y ora
¿Cómo te ha ayudado la fe y la perseverancia de tus amigos? ¿Qué puedes hacer para ayudar a alguien hoy?
Dios, hazme un amigo fiel y perseverante.
Domingo 1 de marzo
… ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?… (v. 14).
| La escritura de hoy: Romanos 10:12-15 | Nancy Gavilanes escribe: |
Mientras nuestro autobús iba ascendiendo por el estrecho camino a lo largo de las montañas de los Andes, mis compañeros reían y cantaban. Yo miraba por la ventana, asombrada de que no hubiera barandas entre nosotros y el abismo a la derecha. Sentía un poco de temor y ansiedad, y comencé a preguntarme por qué nuestro equipo misionero temporario había llegado a esa remota zona de Ecuador. Entonces me di cuenta: Dios debía amar profundamente a esas personas para haber enviado a su Hijo a morir por ellas. Seguramente, yo podría superar un viaje en autobús aterrador para hablarles de ese amor.
Terminó siendo un gozo realizar breves lecciones bíblicas, compartir nuestros testimonios y orar con quienes nos recibieron en los diversos pueblos que visitamos cada día.
El apóstol Pablo estaba comprometido a hablarles a otros sobre Jesús para que también pudieran confiar en Él. Romanos 10:13 dice que todo el que invoque a Jesús «será salvo». Pero «¿cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?» (vv. 14-15).
Hay personas a nuestro alrededor que no conocen a Cristo. Pidamos a Dios el valor para compartir la buena noticia de Jesús con otros, orar por ellos e invitarlos a la iglesia.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes compartir el mensaje de Cristo con quienes no lo conocen? ¿Qué puedes hacer esta semanapara mostrarle a alguien que te importa?
Dios, ayúdame a hablarlesa otros de Jesús.